30 Abril 2011
Os cuento las noticias de mis propósitos nuevos que os mencioné en una entrada anterior:
1. No usar el internet después de las 10 de la tarde. Estatus: Fracaso total.
2. No tomar tanto cafe. Estatus: Aun más un fracaso.
Durantes estas vacaciones se me encargó una traducción grandísima de una autora con gran expectativas. Por ejemplo, al principio entregó unas 25 páginas de texto para traducir con un plazo de entrega de dos días. En el día de un traductor profesional, suele traducir unas 2.500 palabras. En este caso fui con 7.000 palabras al día. La autora iba a presentar este estudio sobre el colonialismo y los movimentos de mujeres islamistas y necesitaba la traducción antes de dar la charla en Berkeley. Lo que pasó es que mientras volaba de España a California, seguía escribiendo, añadiendo más texto y más explicación, y luego nos lo envió todo. En fin, las traducciones han sido un éxito pero nos han costado al grupo MUCHO.
Os cuento todo esto para explicar el fracaso de los propósitos. Tomé jarra tras jarra de cafe para poder concentrarme y terminar el trabajo de traducción. Al fin y al cabo, estos propósitos se prorrogarán y voy a añadir un propósito más: después de ver el jardín de un amigo y leer demasiado de Architectural Digest, yo voy a crecer un jardín mío. El año que viene no voy a tener tanto trabajo como este año y por tanto sí tendré más tiempo para cultivar unas hierbas y plantitas. Imagino el jardín con fresas y menta (para hacer cócteles caseros, claro) y jasmín (porque me encanta el aroma). También, siempre me han gustado los helechos. Ojalá tenga más suerte esta vez en cumplir con mis propósitos.
servido por Matt
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19 Abril 2011
No os he contado del otro blog que escribo. Lo escribo en inglés para la gente en los EE UU que me conoce y que quiere saber cómo estoy, qué hago, etc. Bueno, en enero subí una entrada que se trataba de mis propósitos del año nuevo. Concluí que no iba a preocuparme por asuntos de autosuperación y que mi único propósito era encontrar trabajo en España (o por otro nombre, una excusa de quedarme aquí más tiempo). He encontrado un trabajo, o bien una excusa, y ahora a mi me toca hacer nuevos propósitos. En esta ronda de promesas a mí mismo, he decidido ir poquito a poco, es decir, no asumir proyectos (que ya tengo suficiente de trabajo) sino intentar normalizar mi vida cotidiana.
Propósito nº1: No usar el internet después de las 22:00 horas. Necesito aprender a dormir mejor. Me acuesto a las 11 o a las 12 cada noche, pero no me duermo porque veo capítulos de varias series online. Modern Family y America's Next Top Model son mis preferidas =). Las ultimas 3 noches me he dormido a las 4 de la mañana. Es cierto que eso es mi modo de vaciar mi mente un par de horas y no preocuparme por el montón de trabajo que me queda para hacer, pero como consecuencia de dormirme tan tarde, me levanto al mediodía y pierdo toda la productividad. Esto no vale.
Propósito nº2: No tomar tanto cafe. Durante la semana anterior he tenido un encargo de traducción grandísimo y por tanto he consumido, como medida media, 2 jarras de café cada día. Digo, jarras americanas. No hablo de las cafeteras típicas aquí que te dan 3 tazas de cafe, como mucho. Las jarras mías me proporcionan 6 tazazas a la vez. Estoy seguro de que este hábito no es sano porque me ha empezado a doler la cabeza si no tomo cada 3 horas...
Propósito nº3: ¿Me sugerís algo?
servido por Matt
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1 Abril 2011
Os he recomendado el blog de La Comidista antes, y la verdad es que os lo sigo recomendando. Esta semana he encontrado un link subido por el autor del blog y me ha encantado. Aquí va:
http://lecture.cafeduweb.com/lire/12591-a-table-bibliophiles.html
Echad un vistazo a esta página. Adelante, os espero aquí. Después de dejarse impresionar, quiero saber si un@ de vosotr@s tiene tantas ganas como yo de ir a Suecia, Bélgica, o Nueva York YA.
En estas fotos encuentro varios aspectos encantadores: la arquitectura, el diseño interior, el concepto en sí mismo, y por supuesto, los libros. Creo que me voy convirtiendo poco a poco en un friki lector ya que paso mucho tiempo leyendo para clase. También tiene un gran papel el estrés de las numerosas responsabilidades que llevo de momento; es decir, un escape por el mundo literario me apetece mucho.
Me imagino sentado en una silla en McNally Jackson Books, con la espalda contra las letras impresas que literalmente (el juego de palabras aquí es muy intencional) son las paredes del edificio, con una tazaza de café a sabor de nuez moscada y canela y con mi propio libro -de momento es "The Corrections" de Jonathan Franzen- en mano.
Me imagino pasando horas leyendo y al cansarme de leer, echaría un vistazo a mis alrededores; a los libros que dan forma al sitio, los que iluminan los cuartos, los que informan de los otros cafes que están por pedir y probar, y los que dan placer a los demás. Entonces me entraría un nuevo impulso de seguir leyendo, de meterme otra vez en en el mundo dentro de un libro dentro de aun más libros, dentro de una ciudad con vida, energía y a veces locura; pero yo me quedaría metido en ese refugio, gozando de la tranquilidad del escape.
servido por Matt
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25 Marzo 2011
Me encuentro volviendo a temas anteriores en este blog; la semana pasada volví a hablar de un encuentro con un médico y esta semana vuelvo al asunto de la comida. He tenido la suerte de encontrar un blog de El País que se llama El Comidista, escrito por Mikel López Iturriaga, y me enseñó un término en cuanto a los hábitos y las prácticas de alimentarse: flexitariano.
Me imagino que os suena el término para aquellos que no comen carne, vegetariano; puede que os suena incluso el término para aquellos que no comen nada de productos animales -que incluye la leche y los huevos-, vegano. O bien algún híbrido de las ideas sobre la autoalimentación, por ejemplo ovolacto-vegetarianos, pescatarianos, etc. En resumen, un flexitariano come plantas como su fuente principal de nutrición, pero come tambíén la carne en pequeñas cantidades. Para mí, el vegetarianismo no ha tenido tanto que ver con los derechos de animales (los que apoyo, sin embargo), sino veo la importancia del evitar la carne en base a los efectos ambientales negativos del sistema en implementado hoy en día. Véase el artículo de El Comidista para un estadística sorprendente sobre el ganado.
Por tanto, no veo las lineas muy claras entre estos hábitos y corrientes. Pero "a cada quién", digamos. No considero la carne un pecado, ni el veganismo -de hecho el veganismo estimo mucho por el gran esfuerzo de cambiar el estilo de vida para adaptarse al régimen-, sin embargo, me quejo de algo de nuevo en este blog: de las etiquetas. ¿De verdad tienen que ver con los propósitos de los regímenes? ¿De qué sirve declarar a alguien que soy flexitariano? ¿vegano? ¿omnívoro? Lo importante no es distinguirte de los demás que no comen según tus creencias alimentarias. ¿no vale más dejar tu estilo de comer más accesible a todos? Creo yo que las etiquetas, aparte de servir de identificar, de cierto modo restringen e incluso levantan barreras entre distintos grupos. Seas flexitariano, hippie, carnívoro, alérgico, o si nada más tienes hambre, opino yo que disfrutemos la comida, aun si lleva o no nuestros ingredientes preferidos. Sé que parece una lema que se ve en las carteleras, pero "quítate la etiqueta".
--> El Comidista <--
servido por Matt
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19 Marzo 2011
Mis parientes en el lado familial de mi padre siempre han sido (no lo digáis al otro lado) mis favoritos. No es que no me gustan los demás, de hecho, los quiero mucho. Pero tengo una relación mucha más íntima con los Miranda. Mi tia, la hermana de mi padre es un cielo que cuida de todos con una sonrisa sinfín. Sus hijos son los primos con quienes he pasado mucho de mi niñez y con quienes más me gusta salir ahora que somos mayores. Mi tio se llama Ramiro Miranda y él es el hombre más impresionante que conozco.
Es de Chihuahua, México y se mudó a los EEUU con su hermano con unos 14 años. Mantien una relación muy cercana con su familia al otro lado de la frontera y algún día espero conocerla. Cuidó de su hermano menor después de mudarse y a lo largo de años de lo que me imagino era una vida con bastante dificultades, pagó los cuatro años de licenciatura por su propia cuenta y se graduó de Stanford University. Luego entró en la práctica médica, sin la ayuda económica de su familia otra vez. Hoy tiene su propio centro de cirugía ortopédica en California y es un modelo del "American Dream". Al igual que lo que he dicho anteriormente, la historia de su vida, y su vida hoy en día me inspira a trabajar y seguir mis deseos a pesar de que parezcan casi imposibles.
Mi prima, Gabriela actualmente está en Oviedo de estudios en un programa de undergrad y hace dos semanas los Miranda y la novia de mi primo vinieron a España para visitarla a Gabby. Tuve la suerte de que decidieron incluir en su gira, una estancia en Madrid y me invitaron a quedar con ellos unas noches para cenar, ver un espectáculo de flamenco, tomar unas copas y pasarlo bien todos juntos. Y sí lo pasé muy muy bien. Se quedaron en el Ritz y tuve la oportunidad de tomar un gíntonic en el lujoso sala del hotel e ir a el restaurante más antiguo del mundo -según el Guiness Book of World Records-, el Sobrino de Botín. Lo que más noté durante la visita es que mi tio mexicano y yo somos los únicos que hablaban español, y luego me di cuenta de que yo era el único que hablaba el español de España. En el espectáculo de flamenco, la segunda noche de su estancia, me comentaron que habían oído a todo el mundo diciendo "vale". Me preguntaron qué significaba y les respondí que sería el equivalente de "OK" en inglés. Entre los bailes en el espectáculo aplaudíamos y los espectadores silbaban o decían unas frases de ánimo a los intérpretes. Mi tio, encantado por las emociones del baile y las letras de las canciones silbaba también y gritaba "¡Vale! ¡Vale!" para demostrar su gusto entre las pausas del grupo en el escenario. Entre sus copas, pedía al camarero -Disculpe, señor, ¿cómo está usted? Me trae otro Johnny Walker Black Label, por favor?
-¿Queires de marca roja o de marca negra?- clarificó.
-Ah, la negra, señor. Por favor. Muchas gracias.
Mi di cuenta en ese momento que a pesar de no hablar castellano como un nativo, por lo menos he adquirido un entendimiento de la sociedad y cultura de España que no es evidente a los demás sean hispanohablantes o no. Era otro momento en el que me sentí contento por haber aprendido tanto en mi estancia en Madrid, en el momento en que sabía que yo hablaba, por lo menos coloquialmente, mejor que un médico.
servido por Matt
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11 Marzo 2011
Me imagino que ya habéis oido algo de las leyes antisindicales en Wisconsin que incluso salen en la prensa española. Hace poco se aprobó una ley que limita el poder de los sindicatos en el estado y que ahora tiene un efecto dominó ya que Ohio ha aprobado unas leyes parecidas que también limitan el poder de los sindicatos. No me da verguenza decir que estoy totalmente en contra de los ardides políticos y legislativos que se han empleado para conseguir dicha aprobación, y que aplaudo a los demócratas que se han ido del estado para proteger los derechos de funcionarios; pero de momento no quiero hablar más de eso.
He leído en El País unos artículos sobre este asunto y luego los comentarios hechos por los otros lectores. Hay mucha gente bien informada que da comentario muy válido o en favor o en contra del asunto, y también me impresiona la ira que se provoca contra estas leyes; por un lado es genial que un asunto polémico tenga una visibilidad mundial y gana apoyo en otros países. Por otro lado, los comentarios en la página de El País, a pesar de poner a manifiesto una voz fuerte contra el plan político de gobernador de Wisconsin, me parecen excesivamente condenadores. Por ejemplo:
"DEMOCRACIA ¿donde estas, que no se te haya? DEMOCRACIA ¿por qué permites que te asolen las parcas? Ya no eres más DEMOCRACIA que eres hija de la OLIGARQUÍA QUE ARRUINA TANTAS ALMAS"
"LA GRAN DEMOCRACIA AMERICANA IPOCRITAS"
A mi me dan ira muchos asuntos políticos, pero también me da ira que haya gente que condenará a un país entero por las acciones de uno o dos estados (hasta ahora). Es por una percepción tan ingénua de otra gente y otros países que se imponga el intercambio enriquecedor de cultura e ideas extranjeros. No pretendo decir que el sistema es perfecta, pero hay que ser justo, ¿no?
servido por Matt
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6 Marzo 2011
Este entrada tiene un título en inglés porque se refiere a un libro de Chinua Achebe, un autor nigeriano. El título se traduce a "todo se desmorona", una noción bastante desagradable, pero en cualquier caso inevitable. A veces nos pasa un momento o epoca en que todo se desmorona o por lo menos prece que todo se cambia. Nos quedamos desorientados porque los signos que valíamos antes, los indicadores de nuestra vida se desaparecen, y nos encontramos en un momento de luchar para retomarlos o establecer unos nuevos.
Lo que me impresiona sobre todo cuando me pasa un momento como tal es que me doy cuente de que había dejado de descubrir el mundo a mi alrededor. Es decir había, en algún momento, decidido identificarme con otras cosas o personas que me importan pero que nunca podrán definirme; no son parte de mi y nunca me conocerán tanto como me conozco a mi mismo. De vez en cuando mi subconsciencia me dice "mira que fácil es dejar de tomarte decisiones y ponerte retos. Quédate con este mundillo que te gusta." Pero lo fácil no es siempre lo mejor.
Conocemos a otros que son importantísimos en nuestras vidas y que nos impresionan mucho. Son afectuosos, inteligentes, cariñosos, divertidos y tal. Pero eso es lo que son ellos. Nosotros somos otra cosa; somos nuestra propia persona. Y no hay otro remedio que encontrar nuestra propia senda estemos donde estemos en la vida. Pues eso, cuando las cosas se desmoronan, es difícil y a veces doloroso, pero es una oportunidad de reconstruir algo mejor, tomando pedacitos de lo que te queda -experiencias, conocimientos, recuerdos, etc...- mientras seguimos en nuestra senda. No pasa na'.
servido por Matt
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25 Febrero 2011
En Santa Cruz, trabajé en un mercado de comida natural, biológica, de comercio justo, etc... Me acostumbré a tener al alcance cualquier comida alternativa que aportaba a la responsabilidad social colectiva. Y de hecho, me gustó la comida. A mucha gente una hamburguesa de soja con pan hecho de espelta no le apetece en absoluto. Tampoco un batido de aguacate y leche de avena -pero os lo juro que son deliciosos y sanos-. Mucha gente me llamaba un moderno, pero a mi me daba igual. De cierto modo tenía orgullo por comportarme así, responsable y apaprte de la muchedumbre de compradores que no piensa en el efecto de sus acciones.
Aquí en Madrid, por el otro lado, ya no tengo al alcanze toda la comida que prefiero comer. Es cierto que hay varias tiendas de comida biológica pero son carísimas y además no suele haber mucha elección de productos. Por eso iba de compras a Dia. Es que queda a una manzana de mi casa. la primera vez que entré, noté dos cosas; primero, los precios baratísimos; segundo, el montón asqueroso de frutas y verduras media podridas. Casi estaba a punto de salir de allá... ¡pero los precios! Volvía a Dia desde entonces hasta ayer...
Tras meses de luchar con mi consciencia sobre dónde comprar mi alimento diario, ayer fui a una tienda especializada en la comida biológica y de comercio justo, encontré de nuevo la pasión que tengo en cuanto a la comida que no me plantea dudas. Aunque gasté 60€.... ='(
Algunas cosas en la vida sí vale la pena, ¿verdad?
servido por Matt
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